Qué pasa con la hipoteca en caso de divorcio

Escuela de hipotecas
03 may. 2022
TIEMPO DE LECTURA: 4Mins
hipotecas y divorcio

Se podrían contar por millones los temas compuestos al desamor y es que cuando este se acaba, además de curar el mal de amores, suele tocar repartir todo lo que se tiene en común con la otra persona, incluidas, claro está, la vivienda y lo que quede de hipoteca. ¿Qué pasa en caso de divorcio si tu vivienda está hipotecada? Sigue leyendo y te lo contamos. 

¿Qué pasa con la hipoteca en caso de divorcio?

Un divorcio afecta a casi todo en tu vida personal, pero no a tu préstamo hipotecario. Hipoteca y divorcio pueden convivir perfectamente. De hecho, en realidad esto es algo que aplica a todos los préstamos contratados por las dos partes del matrimonio.

Tu hipoteca no se va a inmutar si te has divorciado. Va a seguir estando ahí y necesitando de tu atención, como los niños, pero sin sentimientos. Dicho de otra forma, las personas que aparezcan en el préstamo y sean dueñas de la vivienda seguirán manteniendo sus obligaciones estén casados o divorciados. De manera que, si te preguntas quién paga la hipoteca en caso de divorcio, la respuesta es sencilla: quienes figuren como deudores en el préstamo. Es decir, los excónyuges, tú y tu ex.
Si el préstamo se concedió a uno de los dos, será este quien pague. Si fue a nombre de ambos, los dos tendréis que hacer frente a los pagos. 

Esta es la normativa general, aunque existen algunas excepciones que ahora vamos a ver. Y es que algo tan personal como el divorcio siempre da lugar a casos particulares. 

Vivienda solo a nombre de uno de los dos

En este caso lo que determina qué ocurre con la vivienda, es el uso que le des y el régimen matrimonial.

En caso de matrimonio con separación de bienes, la vivienda será de quien la compró y la ha ido pagando con su dinero. Si el régimen es el de gananciales y la vivienda es la habitual, la hipoteca la tendrá que pagar el propietario y quien figure en el préstamo, independientemente del uso que después se haga de la casa. Es decir, que puedes tener que pagar la hipoteca, aunque no puedas usar la casa. Ahora entenderás por qué.

Divorcio con hijos y vivienda con hipoteca ¿funciona igual?

Que la hipoteca necesite tu atención no quiere decir que sea exactamente igual que tus hijos. Los niños son clave en cualquier proceso de separación por la custodia y también porque afectan a la vivienda y a su hipoteca.

Es habitual en estos casos que los hijos menores de edad se queden en la vivienda familiar con el progenitor que tenga su custodia. En este caso el pago de la hipoteca corresponderá al propietario de la vivienda y quien figure en la hipoteca, viva o no en la casa e incluso si quien tiene la custodia de los niños no es propietaria de la vivienda. 

En resumen, que deberás pagar la hipoteca de la vivienda si en ella viven tus hijos, aunque tú no lo hagas. El hecho de que la vivienda sea la habitual y que vivan los niños es lo que cambia el precepto general. Eso sí, en caso de que tu excónyuge encuentre otra pareja y empiece a vivir con ella en la casa familiar, la casa dejará de tener la condición de familiar y tú ya no tendrías que abonar la hipoteca. 

¿Qué pasa si uno de los dos quiere quedarse con la vivienda?

Esta sería una de las mejores opciones junto con la venta de la vivienda y la cancelación de la hipoteca, que en realidad es lo más sencillo. 

¿No habría que hacer lo mismo en este caso? Venderle la parte de la vivienda a tu ex es una opción en caso de hipoteca y divorcio, pero no la óptima desde un punto de vista fiscal. La solución óptima si la casa y la hipoteca es de los dos tiene nombre: extinción de condominio.

De forma resumida, esta figura se aplica cuando dos partes tienen que repartir una propiedad indivisible, como una casa o un coche.  La extinción de condominio soluciona el problema al tiempo que te ayuda a pagar menos impuestos que con una compraventa al uso.

Una vez firmada la extinción o la compra-venta habrá que cambiar la titularidad de la hipoteca. Esto pasa por hacer una novación del préstamo que elimine a uno de los titulares del préstamo. Así la hipoteca estará ya solo a nombre del propietario de la vivienda.

Claro que si lo prefieres, también puedes cancelar la hipoteca actual y buscar una hipoteca con mejores condiciones o subrogar la hipoteca para cambiarla de entidad financiera.

¿Y si la otra persona no paga?

Como ya has visto, si la hipoteca está a nombre de los dos, la deuda es de ambos a efectos legales. Es lo que se conoce como una deuda solidaria. 

¿Qué ocurre si uno de los dos deja de pagar? Que la entidad financiera seguirá exigiendo el pago del préstamo igualmente y que lo hará a la otra parte, igual que si los dos no pagáis y existe un avalista.

Es decir, si una parte no paga lo que le toca, la otra tendrá que asumir el pago del 100% de la hipoteca si no quiere caer en un impago. Por eso mismo, salvo en casos concretos como cuando hay niños, vender la vivienda y pagar la hipoteca o dejar todo a nombre de uno de los dos suele ser la mejor solución a futuro. 


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