¿Cómo adaptar una vivienda para mejorar su accesibilidad?

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De acuerdo con el estudio Quiero Vivir Mejor, elaborado por Cuida Tu Casa, el 18% de las viviendas tienen deficiencias notables en cuanto a accesibilidad se refiere, mientras que en el 30% de los casos este aspecto es aceptable, pero no completo.

Aunque una vivienda accesible hace referencia, en términos generales, a aquella en la que sus habitantes pueden desarrollar sus hábitos diarios con seguridad e independencia, este concepto es más relevante en el caso de personas con discapacidad o limitaciones funcionales. En España, en dos de cada diez hogares vive, al menos, una persona con discapacidad y, de estos inmuebles, más de la mitad presenta barreras arquitectónicas que reducen la accesibilidad de los residentes, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. Son, en total, 2,4 millones de viviendas en todo el país con limitaciones para este colectivo.

¿Cómo puedes adaptar estos pisos o casas para facilitar la movilidad e independencia de los ciudadanos con discapacidad? En Hipotecas.com te damos las claves.

La accesibilidad en la vivienda

En cuanto a los requisitos que debe cumplir una vivienda para garantizar la accesibilidad, se trata de hacer que el piso o la casa sea útil, seguro y confortable para estas personas.

En términos generales, para conseguir este objetivo debes tener en cuenta las siguientes pautas:

  • Para permitir el paso, la anchura de las puertas debe ser de 80 centímetros como mínimo y tener mecanismos de apertura tipo manivela, en lugar de pomos, situados a una altura de entre 0,90 y 1,20 metros. En el caso de la entrada y el baño, la puerta debe ser de apertura hacia el exterior o corredera.
  • En cuanto a los pasillos, estos deben contar con un espacio de 110 a 120 centímetros.
  • No obstante, en los puntos de la vivienda donde sea necesario realizar giros, como en la cocina, el baño o el dormitorio, es necesario que haya espacio suficiente para dibujar una circunferencia de 150 centímetros de diámetro.
  • Lógicamente, es importante eliminar al máximo los resaltos y bordillos dentro de la vivienda o, en caso de no poder hacerlo, instalar pequeñas rampas que eviten tropiezos o que posibiliten el paso de la silla de ruedas.
  • No olvides que el alcance de una persona en silla de ruedas está entre 0,4 y 1,40 metros, por lo que todos los elementos (enchufes, llaves de paso, grifos, porteros, espejos…) deben situarse en esta franja para lograr la accesibilidad de los residentes.
  • Por su parte, las ventanas deben tener los mecanismos de apertura situados entre 0,80 y 1,20 metros y deben ser maniobrables con una sola mano, por lo que te resultará más práctico usar correderas.
  • Para las persianas y toldos, los sistemas automatizados facilitan enormemente la vida de las personas con discapacidad.
  • La grifería debe ser de palanca o de presión, evitando mecanismos que requieran un giro de muñeca para ser accionados.

Actuaciones habitación por habitación

Junto a estos parámetros aplicables a toda la vivienda, también existen una serie de mejoras específicas que puedes llevar a cabo para cada una de las estancias del inmueble.

  • En la cocina:
    • La encimera debe estar a una altura de 0,85 centímetros máximo, de modo que una persona en silla de ruedas pueda trabajar sin problemas.
    • Además, bajo el fregadero y la hornilla, tienes que dejar un hueco de 70x80x60 centímetros para facilitar la aproximación.
    • No olvides instalar zonas de almacenaje en la parte baja de la cocina, colocando los utensilios más usados en estos armarios.
  • En el dormitorio:
    • La cama debe ubicarse a unos 45 o 48 centímetros, una altura similar a la de la silla de ruedas, haciendo más sencilla la transición de una a otra.
    • Opta por armarios sin puertas o con hojas correderas y que dispongan de cajones y barras accesibles. Puedes utilizar sistemas de perchas abatibles, para aprovechar mejor el espacio de almacenamiento.
    • Coloca una silla o sillón al lado de la cama; este simple gesto ayudará a que la persona con discapacidad pueda levantarse más fácilmente.
    • En el caso de grandes discapacitados, te resultará muy útil instalar grúas con las que el cuidador pueda maniobrar mejor.
  • En el salón:
    • Procura decorar la vivienda con mobiliario de cantos redondeados para evitar golpes y lesiones.
    • Sustituye las lámparas de pie por apliques de pared o de techo, de modo que reduzcas los obstáculos del suelo.
    • Evita las alfombras o felpudos que puedan entorpecer la movilidad.
    • Aprovecha la domótica para potenciar la accesibilidad: los vídeoporteros, teléfonos inalámbricos o intercomunicadores consiguen mejorar la calidad de vida de este colectivo.
  • En el baño:
    • Instala mobiliario y sanitarios de pared, sin pedestal, pues facilita la aproximación, especialmente en el lavabo, que debe situarse a 85 centímetros del suelo.
    • En el inodoro es imprescindible que haya un espacio de transferencia lateral de 80 centímetros a ambos lados. Si tu baño no es muy grande, prueba a eliminar el bidé.
    • Cambia la bañera por ducha, respetando un espacio interior de 1,20×80 metros. Además, asegúrate de que el suelo está enrasado, con una pendiente del 2%, el pavimento es antideslizante, la mampara no impide el paso y hay instaladas barras de apoyo y un asiento.
  • En las escaleras:
    • En el caso de viviendas de varias plantas, tendrás que buscar soluciones para salvar estas barreras, como salvaescaleras o elevadores domésticos.

La adaptación de zonas comunes

¿Y qué pasa con las comunidades de propietarios? Si vives en un bloque de pisos o en una urbanización con zonas comunes, las mejoras en accesibilidad también deben afectar a  estos espacios.

En este sentido, estos son los principales cambios que debes acometer:

  • A lo largo de todo el recorrido que deba realizar la persona con discapacidad para llegar a su hogar, hay que respetar una anchura mínima de 180 centímetros y contar con pasamanos.
  • Cualquier tramo de escalera debe ser complementado -o sustituido- por rampas que cumplan los siguientes requisitos:
    • Para tramos de hasta tres metros: una pendiente de entre 2 y 10 grados.
    • Si se trata de rampas de 3 a 6 metros de largo: una inclinación máxima de 8 grados.
    • Cuando son subidas de 6 a 9 metros; la pendiente no puede superar los 6 grados.
  • Si entre rampa y rampa hubiera rellanos, estos deben de ser de al menos 1,80 metros, si se produce un cambio de dirección, o de 1,50 metros, si continúa en línea recta.
  • Cuando, por espacio, es imposible sustituir los escalones por rampas, habrá que optar por plataformas elevadoras que aseguren la accesibilidad de las personas con discapacidad.
  • En cuanto a los ascensores de los edificios, la puerta debe tener al menos 80 centímetros de ancho y el espacio en la cabina debe cumplir con una medidas mínimas de 110×140 centímetros, si es un elevador de una puerta o dos hojas enfrentadas, y de 140×140, si son dos puertas en ángulo. Además, los botones deben estar en Braille y disponer de indicador visual y auditivo.

Ahora bien, mientras que las mejoras en accesibilidad del interior de la vivienda correrán a tu cargo -subvenciones aparte-, las intervenciones que tengan lugar en las zonas comunes deben ser financiadas por la comunidad de propietarios hasta un importe que no exceda doce mensualidades ordinarias de gastos. Si el coste fuera superior, tus vecinos estarán obligados a aceptar las reformas por la Ley de propiedad horizontal, aunque la diferencia será a cargo del interesado.

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