La nota simple registral: Qué es y para qué sirve

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  /  Escuela de Hipotecas

¿Te imaginas que adquieres una vivienda y resulta que no la puedes ocupar porque está en usufructo? ¿O que no todos los metros cuadrados útiles de la superficie están regularizados? ¿O que ni siquiera está construida en suelo urbano? Para evitar sorpresas desagradables al comprar un inmueble, tienes a tu disposición la nota simple registral.

En Hipotecas.com te explicamos en qué consiste este documento y qué información vas a poder obtener a partir de este sencillo trámite.

¿Qué es la nota simple registral?

La nota simple registral es un documento expedido por el Registro de la Propiedad que detalla las características del inmueble, la titularidad del mismo, así como las posibles cargas y gravámenes existentes.

Gracias a este trámite, puedes asegurarte de que la información aportada por el vendedor coincide con la situación jurídica real de la casa o el piso que quieres comprar. Además, si vas a solicitar la tasación del inmueble, de cara a pedir un préstamo hipotecario para su compra, vas a tener que entregar este informe actualizado, con menos de tres meses de antigüedad.

No te preocupes, porque el proceso es rápido y fácil y puedes realizarlo tanto en las oficinas del Registro de forma presencial, como a través de internet. Para solicitar la nota simple registral solo necesitas expresar tu interés legítimo por dicha propiedad -por ejemplo, tu deseo de adquirir la vivienda- y pagar las tasas correspondientes, que rondan los seis euros. En menos de 24 horas, recibirás respuesta del Registro de la Propiedad.

¿Qué información contiene el documento?

Una vez que obtienes el documento, ¿en qué debes fijarte? Aunque el contenido puede variar según cada caso, en términos generales, la nota simple registral contendrá los siguientes datos sobre el inmueble en cuestión:

  • Información sobre la finca. En esta parte, podrás saber los siguientes aspectos:
    • La identificación numérica: recoge tanto la referencia catastral, como el IDIFUR, una especie de DNI de cada inmueble.
    • La naturaleza del inmueble: si es un solar, una parcela, una vivienda, un trastero…
    • La clasificación urbanística: si el inmueble está en suelo rústico o urbano y si se trata de una vivienda de protección oficial o no.
    • La descripción del inmueble: la referencia catastral, su ubicación exacta, los metros cuadrados de la propiedad, la superficie útil, el tipo y estructura de la edificación, la orientación del inmueble, los lindes…
    • La propiedad horizontal: si forma parte de alguna comunidad de propietarios y, en tal caso, el coeficiente de participación de la vivienda en la misma, lo que te ayudará a conocer la cuota de gastos, por ejemplo.
  • Datos sobre la titularidad del inmueble. Engloba lo siguiente:
    • El nombre del titular o titulares de la finca.
    • La identificación fiscal (NIF) de los mismos.
    • El tipo de derecho que tiene cada uno sobre la vivienda (propietario, usufructuario, inquilino…).
    • El carácter privativo o ganancial del inmueble.
    • El modo de adquisición, es decir, si ha sido heredada, donada, adquirida por compraventa…
    • El nombre del notario autorizante de la escritura y la fecha también suelen aparecer en al documento.
  • Detalle de las cargas de la finca. En este apartado podrás corroborar si el inmueble dispone de cargas o gravámenes reales, como hipotecas, servidumbres, usufructos o, incluso, arrendamientos, con los principales datos sobre los mismos.
  • Notas marginales. Junto a la información anterior, también es posible que en los márgenes de la nota simple registral encuentres asientos secundarios que aclaren alguna de las circunstancias expuestas en el documento, como la existencia de afecciones fiscales (a las que quedará sujeto el inmueble durante 4 años), afecciones urbanísticas (como la obligación de contribuir económicamente a la urbanización de una zona), embargos o demandas sobre la finca o suspensión de la fe pública registral en caso de inscripciones recientes (de modo que durante un tiempo pueden surgir terceras personas que aporten un mejor derecho sobre la titularidad del inmueble).

¿Para qué sirve la nota simple?

Ahora bien, conviene puntualizar que la nota simple registral tiene carácter puramente informativo, pero no ostenta la consideración de documento público.

¿Esto qué quiere decir? Pues que, aunque es de gran ayuda para conocer cuál es la situación de un inmueble antes de comprarlo y es aceptada para operaciones sencillas y habituales, como la solicitud de una hipoteca o acreditar la titularidad en Hacienda o los Juzgados, este documento no sirve para hacer valer y probar tales derechos frente a terceras personas.

Si quieres asegurarte una eficacia frente a todos, (tanto personas físicas como jurídicas, tribunales u organismos públicos), debes optar por el certificado registral, que sí acredita legalmente la autenticidad de los datos que recoge gracias a la firma del fedatario público.

 

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