¿Qué entendemos por crédito pignorado o prenda de créditos?

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  /  Escuela de Hipotecas

Cuando pedimos un préstamo a las entidades de crédito, la hipoteca es la figura jurídica más habitual empleada para garantizar que vamos a devolver el dinero. Sin embargo, existen otras opciones para acceder a la financiación más desconocidas por los consumidores, como es el caso del crédito pignorado.

¿En qué consiste este préstamo pignoraticio? En Hipotecas.com te explicamos cómo funciona este producto financiero.

Concepto de pignoración

Pignorar, como establece la Real Academia de la Lengua Española, consiste en “dar o dejar algo en prenda”, es decir, mediante el crédito pignorado, una parte entrega la posesión de un bien a otra persona -física o jurídica- como garantía del cumplimiento de una obligación.

El caso más representativo de la pignoración puede apreciarse en los montes de piedad o casas de empeños, donde el cliente recibe cierta suma de dinero, dejando en estas entidades un bien como garantía de que va a devolver el préstamo.

Pero el uso práctico de la prenda de préstamos va más allá y puede usarse para financiar la compra de acciones -dejando en prenda dichas acciones-, para pedir un crédito con el que pagar los impuestos de una herencia -aportando como garantía parte de los bienes legados-, o para solicitar fondos para un proyecto, pignorando un depósito de ahorros, por ejemplo.

Por tanto, la pignoración es otro derecho real de garantía, igual que sucede con la hipoteca. Ahora bien, mientras que en el préstamo hipotecario, la vivienda es la garantía ante la deuda y puede ser utilizada por la persona que recibe la financiación en todo momento, en el crédito pignorado se pueden emplear desde acciones o depósitos hasta joyas, vehículos e inmuebles, y la posesión pasa a quien ha facilitado el crédito, sin que el solicitante puede hacer uso del bien.

De este modo, en el momento en el que satisfagamos el pago de la deuda, recuperemos el bien dado en prenda. En caso contrario, la otra parte puede ejecutar su derecho real de garantía y recuperar su dinero mediante la subasta pública del bien pignorado o, si esta queda desierta, a través de adjudicación directa al acreedor.

Requisitos de la prenda de préstamos

No obstante, la formalización de un contrato de pignoración está sujeta a una serie de condiciones, recogidas en los artículos 1.863 a 1.873 del Código Civil y 320  324 del Código de Comercio para los préstamos con garantía de valores admitidos a cotización:

  • El bien aportado como garantía debe ser susceptible de posesión.
  • Esta figura jurídica requiere el traslado de la posesión del propietario al acreedor o a una tercera persona, que custodiará el bien mientras dure el crédito pignorado.
  • Durante este tiempo, el deudor no podrá disponer del bien, ni podrá transmitir o modificar la prenda.
  • Para que tenga efectos legales, la pignoración debe reflejarse en escritura pública.

Ventajas e inconvenientes del crédito pignorado

Una vez que conocemos en qué consiste el crédito pignorado, cabe preguntarnos cuáles son sus ventajas e inconvenientes respecto  a un préstamo hipotecario al uso. En cuanto a los pros de esta figura jurídica, podemos citar los siguientes:

  • En la pignoración disponemos de un mayor abanico de bienes para ofrecer como garantía de pago. Así, no solo podemos dar en prenda un inmueble, sino también bienes muebles o productos financieros, como acciones o fondos de inversión, siempre y cuando alcancen el valor del préstamo concedido.
  • Aunque no disfrutamos de la posesión del bien mientras dura el contrato, sí que tenemos derecho a percibir las rentabilidades que genere. Así, por ejemplo, podemos pignorar un paquete de acciones, pero los dividendos que produzcan son para nosotros.
  • El coste de constitución del crédito pignorado es inferior a los gastos de formalización de una hipoteca (impuestos, tasaciones, registro…), pues solo necesitamos plasmarlo en escritura pública.
  • En términos generales, el tipo de interés aplicado al préstamo pignoraticio suele ser más bajo que el establecido para las hipotecas.
  • En el crédito pignorado tampoco existen comisiones de amortización y cancelación anticipada que sí podemos ver en algunos préstamos hipotecarios.
  • En cuanto a las ventajas para el acreedor, la pignoración impide que otros puedan embargar este bien en caso de que tengamos más deudas, al no estar la posesión en manos del obligado.
  • Asimismo, la subasta del bien no es la única vía que tendrá el acreedor para cobrar su deuda, sino que, en el caso de que la prenda haya perdido valor (unas acciones que se desploman, por ejemplo), puede acudir a la vía judicial para reclamar la devolución.

Eso sí, el crédito pignorado también presenta una serie de inconvenientes:

  • La primera contra de la pignoración es que el bien pasa a manos de otra persona, por lo que no podemos disfrutar del mismo mientras exista la obligación.
  • Es una alternativa de financiación que las entidades bancarias restringen a clientes con grandes patrimonios, de modo que el acceso a la pignoración está reservado a unos pocos.
  • El plazo de devolución del préstamo es inferior al de una hipoteca, con una duración general de entre 8 y 10 años.

En cualquier caso, es conveniente conocer esta figura jurídica para poder analizar qué vía nos resulta más beneficiosa en aquellos casos en los que necesitemos financiación.

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