Hipoteca Cambio de Casa: la solución cuando llega un bebé y tu casa se queda pequeña

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  /  Escuela de Hipotecas

El plazo medio de amortización de las hipotecas se sitúa en España en 22 años, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, un tiempo en el que pueden suceder muchas cosas que hagan necesario un cambio de vivienda. La llegada de hijos a la familia es una de las causas más habituales para buscar una residencia nueva, mejor y más amplia, pero ¿qué hacemos si aún no hemos pagado el primer préstamo?

Si necesitas mudarte a un inmueble más espacioso o que esté situado en una zona con mejores servicios para criar a tus hijos (guardería, centros médicos, parques…), tienes varias opciones a tu disposición, a pesar de que no hayas terminado de pagar la hipoteca de la primera casa.

Una alternativa sería alquilar la vivienda antigua, de modo que con el alquiler afrontes los pagos de la primera hipoteca y puedas constituir otra hipoteca para la nueva casa. Otra posibilidad es irte de alquiler –preferiblemente con opción a compra– a un nuevo inmueble mientras consigues vender la antigua vivienda. Una tercera opción consiste en contratar una hipoteca cambio de casa o hipoteca puente. En Hipotecas.com te contamos en qué consiste.

Qué es la hipoteca Cambio de Casa

Se trata de un préstamo concedido que unifica dos hipotecas: la de la vivienda antigua, en la que aún no se ha pagado íntegramente el crédito, y la hipoteca que necesitas para comprar tu nueva vivienda o se puede instrumentar en un único préstamo (hipotecando las dos viviendas).

Ahora bien, la clave de esta modalidad hipotecaria es vender la primera vivienda en un plazo que oscila, normalmente, entre dos y cinco años.

Cómo funciona esta modalidad hipotecaria

La principal característica de la hipoteca Cambio de Casa es esa flexibilidad de las cuotas según la situación del cliente. De este modo, podrás tener de forma provisional dos viviendas hipotecadas con una cuota inferior a la que tendrías en el caso de contratar por separado dos préstamos hipotecarios.

Además, como hipotecado, podrás negociar con la entidad financiera diferentes opciones para abonar el préstamo:

  • Cuota con carencia del capital: en este caso, solo tendrás que hacer frente, durante el plazo acordado, a los intereses que genere ese préstamo. Como consecuencia, la cuota será inferior a lo normal, pero debes saber que no estarás amortizando nada del capital principal.
  • Cuota mixta: se trata de pactar unas cuotas mensuales más reducidas durante el periodo estipulado. Aquí, sí estarás pagando tanto intereses como capital, pero hay que tener en cuenta una menor amortización.
  • Cuota constante: la amortización de intereses y capital se produce mediante el sistema de amortización francés, el más extendido en los préstamos hipotecarios.

¿Y qué ocurre si no consigues vender la vivienda antigua? En ese caso, pasado el periodo acordado entre la entidad y el prestatario, tendrás que hacer frente a la deuda de las dos casas, por lo que la cuota subiría considerablemente.

Pros y contras de la hipoteca Cambio de Casa

La hipoteca puente en sí misma no es más que otra opción crediticia dentro del mercado financiero, con sus ventajas e inconvenientes.

Entre las primeras, cabe destacar como pros:

  • Accesibilidad: gracias a este producto financiero muchas familias pueden cambiar de vivienda, aun cuando no hayan terminado de pagar la primera hipoteca, ni vender la vivienda.
  • Flexibilidad: la cuantía y tipo de cuotas, así como el plazo para vender la primera vivienda, son negociados por las partes, por lo que es posible conseguir unas condiciones ventajosas que se adapten a tus circunstancias personales.
  • Margen: la hipoteca puente permite disfrutar de una plazo mayor para vender la primera vivienda, por lo que no te verás en la encrucijada de aceptar un precio por debajo de mercado.

¿Y cuáles son los contras de la hipoteca puente? A la hora de optar por esta fórmula, te recomendamos que tengas en cuenta los siguientes inconvenientes, para evitar desagradables sorpresas:

  • Riesgo: la cuota de la hipoteca puente, si bien no equivale a la suma de las dos hipotecas, sí que será algo más elevada que la de una única hipoteca, por lo que supondrá un mayor esfuerzo económico.
  • Exigencias: como consecuencia de este riesgo, las entidades financieras refuerzan los requisitos para conceder la hipoteca puente.
  • Aumento de la cuota: si tras el plazo acordado no has conseguido vender la primera vivienda, tendrás que pagar una cuota mucho mayor.
  • Pérdida de valor: aunque el periodo de venta resulta muy ventajoso, no hay que olvidar que puede darse la situación de que el mercado baje y tengas que vender por una cantidad que no cubra el capital adeudado.

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