Guía rápida sobre mudanzas

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  /  Tu casa y Tú

No sabemos lo que guardamos en nuestras viviendas hasta que nos mudamos y tenemos que organizar y meter en cajas años o décadas de nuestras vidas. Aunque un cambio de hogar es ilusionante en la mayoría de las ocasiones, las mudanzas se convierten en la nota amarga de todo el proceso.

Si pronto vas a estrenar nueva residencia, en Hipotecas.com hemos preparado una Guía rápida sobre mudanzas, para que el traslado sea lo más llevadero y eficiente posible. Te contamos los pasos que debes seguir para ello.

La investigación previa

Desde la compra o alquiler del nuevo piso o casa hasta que puedas entrar a vivir puede transcurrir un plazo de tiempo considerable, pero no debes relajarte, porque las mudanzas conllevan mucho trabajo que puedes ir adelantando en esta fase inicial.

¿Qué puedes hacer una vez que sabes que te cambias de residencia?

  • Es muy recomendable utilizar algunos días para conocer la nueva zona, localizando dónde están los supermercados, los negocios locales, los colegios… Se trata de sondear el barrio para que, una vez allí, puedas desenvolverte con soltura.
  • ¿Tienes los suministros contratados? Si la respuesta es positiva, también puedes aprovechar estos momentos iniciales para estudiar tarifas y ofertas de luz, agua, gas… de cara a plantear un posible cambio. Si la vivienda no está dada de alta, infórmate de los trámites que debes realizar y ponte manos a la obra, porque no siempre resulta inmediato (suele llevar un mes) y puede que te encuentres en tu nuevo hogar sin electricidad.
  • También es el momento oportuno para plantearte qué vas a hacer con el piso o casa que dejas. ¿Lo vas a vender? ¿A alquilar? ¿Con muebles o sin muebles?… Además de agilizar la entrada de ingresos, en el caso de venta o arrendamiento, la opción que decidas va a influir en lo que te llevarás durante la mudanza.
  • Hazte con un plano a escala del nuevo inmueble. Esto te permitirá conocer las dimensiones de cada estancia y, así, poder discernir de antemano qué mobiliario te llevas y dónde vas a colocar cada elemento.

La decisión del presupuesto de las mudanzas

Una de las preguntas esenciales a la hora de afrontar las mudanzas es si te decantas por la opción profesional o prefieres realizarla tú mismo con ayuda de familiares y amigos.

Lógicamente, las empresas de mudanzas facilitan el proceso, pues aportan material para el embalaje, suelen dar garantías en caso de que algún objeto sufra desperfectos durante el trayecto y disponen de vehículos adecuados.

Como contraparte, contratar este servicio oscila entre los 150 a 540 euros, según los datos de Habitissimo, por lo que no todos los bolsillos pueden permitirse este gasto. Ahora bien, ten en cuenta que hacerlo por tus propios medios también supone un coste, generado alquiler de furgoneta -si no dispones de ella- o la compra del material de embalar, por ejemplo.

En el caso de que optes por la empresa de mudanzas, es muy importante que estudies con cuidado las diferentes compañías pues, según Federación Española de Mudanzas, entre el 30 y el 40% de los traslados que se llevan a cabo son ilegales. ¿En qué debes fijarte?

  • Tienen que entregarte un contrato por escrito y la posterior factura.
  • Deben disponer de un seguro de responsabilidad civil que cubra posibles roturas en las mudanzas o posibles daños a terceros.
  • Comprueba que es una empresa registrada o autónomo dado de alta en la Seguridad Social, para evitar problemas en caso de accidente laboral.

Entre aquellas compañías que cumplan con la legalidad también existen notables diferencias de presupuesto, por lo que los expertos aconsejan solicitar al menos tres ofertas distintas. Eso sí, aporta todos los detalles que puedas y posibles complicaciones (volumen de los objetos, si hay calles estrechas o se trata de un tercero sin ascensor… ) para que el precio sea lo más real posible y presta atención a qué servicios incluye la propuesta (aportan el material de embalaje, si se encargan del empaquetado o solo el transporte, si dejan cada objeto en el lugar que se indique…).

Los preparativos

Conforme se vaya acercando la fecha de la mudanza, en torno a un par de meses o mes y medio antes, llega el turno de iniciar el trabajo de organización y embalaje de los enseres. ¿Cómo puedes no volverte loco entre tanta cosa? Sigue estos pasos:

  • Busca todo el material necesario para empaquetar cuando llegue la hora: cajas, plástico con burbujas, cinta aislante, cúter… Si contratas una empresa de mudanzas, hazte solo con lo básico, pues suelen aportar estos utensilios, aunque nunca está de más disponer de ellos para ir embalando objetos y que el día de la mudanza no sea tan agotador.
  • Realiza una inspección habitación por habitación -y armario por armario- determinando qué cosas dejas en ese inmueble, de qué elementos te vas a deshacer permanentemente y cuáles van a ir a la nueva residencia. No te olvides que las mudanzas no son solo de muebles y electrodomésticos, sino que incluyen elementos decorativos, textiles, cubertería, ropa y hasta el más insignificante detalle.
  • Tira, regala o vende todo aquello que no quieras conservar. Así aligerarás el volumen de objetos y te resultará más sencillo organizar posteriormente las cajas.
  • También puedes emplear esta fase de inventario para ir ordenando tus posesiones, especialmente los pequeños objetos. Por ejemplo, quizá tengas pilas o medicamentos repartidos por toda la casa y sea un buen momento para reunirlas en una bonita caja. De este modo, tendrás más orden cuando empieces tu nueva vida.
  • Mete en cajas aquello que no vayas a necesitar mientras te mudas: libros, la ropa que no sea de temporada, mantas y sábanas que no uses en el día a día… e incluso muebles que no utilices. Cuidado con los objetos frágiles: utiliza plásticos acolchados e identifica claramente las cajas. Y, para muebles y aparatos electrónicos, lo mejor es meter los tornillos y cables respectivos en una bolsita y pegarlos al cuerpo principal, para que sea fácil localizarlos cuando los instales de nuevo.
  • Continúa con este proceso de guardado conforme vayan pasando los días. Se trata de que, una o dos semanas antes de la mudanza, tengas sin embalar solo lo necesario, como si te hubieras ido de viaje a tu propia casa. Lo mismo en la cocina; intenta consumir todos los productos de las taquillas, la nevera y el congelador para aliviar el traslado.
  • Lo mejor para facilitar el trabajo es empaquetar los elementos por categorías y habitaciones: los platos y sartenes de la cocina, la ropa de los niños, las sábanas de matrimonio… Cuando llegue el momento de la mudanza sabrás dónde debe ir cada caja y cada objeto estará lo más cerca posible de su ubicación final, sin tener que estar moviendo cosas de un lado a otro.
  • En torno a 10 o 15 días antes del día de la mudanza, avisa a la empresa contratada sobre la fecha en la que se a llevar a cabo. Si es verano, sé algo más precavido y aumenta el margen.
  • Por último, al menos 24 horas antes de la mudanza, desconecta la nevera y el congelador para evitar que sufra averías.

El día del traslado

Bien, llega el Día D, el más duro, sin duda. ¿Cómo puedes sobrellevarlo?

  • Planifica bien el traslado, tratando de evitar las horas puntas que te retrasen durante el trayecto o dificulten la tarea de descargar el vehículo.
  • Debes estar presente durante la recogida y entrega de los enseres, si contratas una empresa de mudanzas, vigilando que todo cuadra tanto en el origen como en el destino. Para ello, es recomendable realizar un inventario (con el número de cajas y muebles) los días previos.
  • Antes de salir de la vivienda antigua, revisa los contadores y anota el estado de consumo o echa una fotografía, para controlar que no hay fugas una vez que abandones el inmueble.
  • Echa un último vistazo a la vivienda, comprobando que está todo debidamente cerrado y no olvidas nada de lo que te querías llevar a tu nuevo hogar.
  • Lleva la documentación importante contigo, porque si los empaquetas junto al resto de objetos, es probable que te cueste encontrarlos. Igualmente, las joyas valiosas o dinero en efectivo es mejor que lo transportes personalmente.
  • Cuando llegues al nuevo piso o casa, advierte a tus vecinos de que te estás mudando y que puede que escuchen algo de ruido. Te agradecerán el aviso.
  • Indica a los operarios de las mudanzas dónde debe ir cada caja y mueble. Si has contratado este servicio, no te conformes con que depositen los bultos en la entrada, porque luego tendrás que ser tú quien cargue con ellos hasta su lugar.
  • Comprueba que todo funciona correctamente (interruptores, llaves de la casa, grifos…).

Pasos tras la mudanza

Después del ajetreo del día de la mudanza y el trabajo de limpieza y orden de los siguientes pensarás que ya está todo listo. Lamentamos informarte de que aún te quedan algunos trámites para culminar el traslado.

Se trata fundamentalmente de comunicar el cambio de dirección a los organismos oficiales: seguros, entidades bancarias, correos, la DGT, la Seguridad Social, el Registro Civil, el Ayuntamiento correspondiente… Y no olvides modificar los datos de suscripción a revistas, clubes, etc.

Ahora sí, ya puedes sentarte plácidamente en el sofá y suspirar eso de ‘Hogar, dulce hogar’.

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