Digitalización financiera: la tecnología al servicio del cliente

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  /  Actualidad de Hipotecas

La digitalización es ya un hecho que afecta a cualquier actividad de nuestro día a día: podemos ver cómo nos quedará una prenda sin probárnosla mediante un software informático, visitar un inmueble desde nuestro sofá a través de la realidad aumentada, activar el robot aspirador de casa con solo un clic estando en el trabajo o solicitar con nuestro smartphone comida a domicilio, entre otras múltiples actividades.

El ámbito financiero no permanece ajeno a esta tendencia y, en los últimos años, la tecnología ha introducido importantes funcionalidades en este mercado, como tarjetas ‘contactless’ para pagar sin preocuparte por que te la clonen o programas que posibilitan que pequeños empresarios y autónomos dispongan de un terminal de punto de venta (TPV) en el móvil. Sin embargo, la industria 4.0 en el mundo de las finanzas presenta un obstáculo mayor al de otros sectores: salvar la distancia entre tecnología y legislación en un mercado muy regulado.

Para reducir estas barreras legales en la digitalización financiera surge el Anteproyecto de Ley para la transformación digital del sistema financiero. En Hipotecas.com te explicamos las implicaciones que esta nueva normativa traerá consigo.

Un nuevo marco jurídico

El Anteproyecto de Ley para la transformación digital del sistema financiero fue aprobado el pasado 22 de febrero de 2019 por el Consejo de Ministros, con el objetivo de ofrecer una regulación adecuada que facilite el equilibrio entre la digitalización del sector y la protección de los usuarios y sitúe a España a la vanguardia tecnológica.

Con esta norma, el Gobierno dota a la sociedad de una respuesta integral a las implicaciones de la digitalización del mercado financiero estableciendo, como recoge en la Exposición de Motivos, un conjunto de medidas que permitan “acompañar y supervisar el proceso innovador para eliminar obstáculos al mismo, preservando los objetivos centrales de la política pública en el sector”.

La idea es promover en este ámbito económico una mentalidad de transformación tecnológica similar a la existente en Silicon Valley, impulsando la innovación, al tiempo que se protege al consumidor y se garantiza la estabilidad financiera.

Ventajas de la digitalización financiera

Y es que las soluciones de las llamadas ‘fintech’ (empresas tecnológicas especializadas en finanzas) están enriqueciendo la experiencia de los clientes respecto a los servicios financieros.

Por ejemplo, en Hipotecas.com, gracias a los avances tecnológicos, cuentan con diferentes servicios digitales que permiten a los usuarios recibir una respuesta en cuestión de horas sobre si su hipoteca está pre-aprobada o conocer en el mismo momento, simplemente rellenando algunos datos, cuál es la cuota mensual máxima recomendada para un préstamo según sus ingresos o el tipo de crédito hipotecario personalizado más adecuado para su perfil.

Desde la consultora Capgemini, a través de su informe mundial World FinTech Report 2018, destacan que el 90% de las ‘fintech’ consiguen grandes ventajas competitivas, una mayor agilidad y una mejora de la experiencia de cliente que facilitan mediante sus proyectose iniciativas de las que también se beneficia la banca tradicional, convirtiéndose ambas industrias en colaboradores necesarios.

En concreto, la digitalización del sector financiero conlleva las siguientes aportaciones:

  • Ofrece una mayor eficiencia en los servicios.
  • Aumenta las funcionalidades del sector y la calidad de la oferta.
  • Permite adaptar la oferta a la demanda de la ciudadanía.
  • Facilita mayor flexibilidad y agilidad.
  • Propicia la automatización de algunos procesos.
  • Aumenta la capacidad de personalización de los productos y servicios financieros.
  • Integra nuevos soportes sobre los que operar.
  • Mitiga los posibles fallos del mercado y reduce los riesgos de la economía.

La ‘sandbox’ como impulsora de la digitalización

Como consecuencia, el Anteproyecto de Ley para la transformación digital del sistema financiero pretende aprovechar el empuje de estas entidades de corte tecnológico para poner en marcha nuevos servicios relacionados con el sistema financiero que beneficien tanto a las compañías como a los consumidores, sin modificar el marco actual de distribución de competencias entre las autoridades supervisoras y sin relajar las pautas de seguridad jurídica de los ciudadanos.

¿Cómo lo consigue? Esta meta es introducida en el mercado español a través de la figura de las ‘sandboxes’ o cajas de arena -en alusión a las zonas de juego de los niños-, concebidas como una herramienta para que las barreras regulatorias no frenen la digitalización del sector financiero.

Estas ‘sandboxes’, originarias de Reino Unido, se configuran como una especie de laboratorio de pruebas de nuevos negocios, aplicaciones, procesos o productos del ámbito económico. Así, las ‘fintech’ pueden testar, de forma supervisada y controlada, proyectos innovadores. Hablamos, por ejemplo, de servicios financieros mediante criptomonedas, identificación biométrica para sacar dinero del cajero o programas de ayuda robotizada sobre un crédito hipotecario, un nuevo nicho de mercado que, según la Asociación Española de Fintech e InsurTech generará inversiones por valor de entre 500 y 1.000 millones de euros y creará en torno a 4.500 puestos de trabajo.

Ahora bien, los proyectos deben presentarse ante los organismos competentes (Secretaria General del Tesoro, en colaboración el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores y la Dirección General de Seguros) y esperar la resolución favorable para su puesta en marcha.

¿De qué va a depender esta ‘luz verde’ para el proyecto piloto? Para que estas iniciativas de digitalización financiera puedan acceder a este espacio controlado de pruebas, deberán reunir una serie de requisitos formales marcados en el artículo 5 del anteproyecto:

  1. Deben ser innovaciones de base tecnológica suficientemente avanzadas para probarse. Es decir, las ‘sandboxes’ no son una incubadora de ideas, sino un campo de pruebas, por lo que los proyectos deben estar desarrollados para comprobar en este entorno supervisado si funcionan.
  2. Deben aportar un potencial valor añadido a los servicios financieros existentes, o lo que es lo mismo, que la iniciativa mejore de algún modo la calidad, la eficiencia, la estandarización o el proceso de supervisión. ¿Qué van a tener en cuenta las autoridades competentes?
    1. Cumplimiento normativo: uno de los criterios valorados será que el proyecto consiga un marco más igualitario o accesible para el cumplimiento de las normas que regulan el sector financiero.
    2. Servicios al ciudadano: otro aspecto que representa ese valor añadido del proyecto es que la propuesta aporte beneficios para el usuario de los servicios financieros, ya sea porque mejora la calidad de los mismos, facilita el acceso, potencia la disponibilidad de servicios o refuerza la seguridad de los clientes.
    3. Eficiencia del sector: también serán aceptados aquellos proyectos que optimicen el funcionamiento de las entidades financieras, en particular, o el mercado, en general, reduciendo costes, agilizando procesos o reduciendo los trámites.
    4. Mayor control: por último, también serán aceptados en las ‘sandboxes’ las iniciativas que propicien una mayor supervisión y control por parte de las entidades o los mercados financieros.
  3.  Los promotores del proyectono pueden guardar relación con ninguna otra iniciativa que, durante los dos años anteriores a la fecha de    presentación de este último, fuese interrumpida por las autoridades competentes por incumplimiento de la legislación, de las buenas prácticas financieras o del protocolo que rige este espacio controlado de pruebas o por detectar que el proyecto piloto presenta deficiencias o riesgos para la estabilidad financiera, la integridad de los mercados financieros o la protección del consumidor.

De ser aprobado el proyecto de digitalización financiera, las pruebas se desarrollarán en todo caso conclientes voluntarios y en un entorno cerrado, garantizando la protección de los datos de carácter personal, la protección al usuario y la prevención del blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Además, la potestad para autorizar la puesta en marcha de la iniciativa, tras la fase piloto, corresponde en todo caso a la autoridad supervisora.

Por tanto, con la nueva regulación, se abre la puerta a la aparición de nuevas soluciones tecnológicas de índole financiera. ¿Cuál te gustaría ver en marcha?

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