¿Cuáles son los gastos de mantener una segunda residencia?

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Según el IV Estudio de Casaktua `La demanda de vivienda en España. Diez años después del estallido de la crisis´, el número de ciudadanos que está pensando en comprar una segunda vivienda a corto plazo ha aumentado en 2018 en ocho puntos porcentuales respecto al ejercicio anterior. ¿Eres una de esas personas interesadas en adquirir una propiedad para las vacaciones o como inversión de futuro? Antes de tomar una decisión, ten en cuenta que, junto al coste inicial de la compraventa, también tendrás que soportar los gastos de mantener una segunda residencia.

Para que consigas cumplir tu sueño con unas finanzas saneadas, en Hipotecas.com recopilamos los gastos de mantener una segunda residencia y te ofrecemos unos sencillos consejos para reducirlos.

Gastos de mantener una segunda residencia

En el caso de que hayas financiado la compra a través de un crédito hipotecario, ten en cuenta que tendrás que abonar mensualmente la cuota correspondiente. Según un informe elaborado por Pisos.com a partir de los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, los españoles destinan 6.461 euros anuales de media al pago del préstamo.

Ahora bien, tanto si existe hipoteca como si no, disponer de una segunda vivienda lleva aparejados una serie de costes. En concreto, los gastos de mantener una segunda residencia en la costa alcanzan una media de 1.791 euros anuales, según recoge un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), mientras que la compañía de seguros Zurich eleva esta cantidad hasta los 2.000 euros anuales en todo el territorio español.

¿Cómo se distribuyen estas cuantías? Estos son los gastos más importantes de mantener una segunda residencia:

  • Impuesto sobre Bienes Inmuebles. El IBI es un impuesto municipal que grava la propiedad inmobiliaria, aplicando porcentajes sobre el valor catastral de la vivienda que varían, entre otros factores, en función de la ciudad y el tamaño del inmueble, pudiendo llegar a rondar los 600 euros anuales en pisos o casas de grandes dimensiones. En términos generales, los propietarios pagan de media 88,96 euros al año por este tributo, según un estudio de Kelisto.es, aunque hay ciudades, como Soria, donde el IBI promedio se sitúa en 152,46 euros.
  • Comunidad de propietarios. Aunque solo vayas en verano o ni siquiera la disfrutes, como propietario tienes la obligación de estar al día en las cuotas de la comunidad de vecinos. En este caso, el importe puede ir desde 20 a 200 euros mensuales, puesto que muchas de estas viviendas disponen de grandes zonas verdes y piscinas que encarecen la aportación comunal. Por su parte, la OCU asegura que los gastos de comunidad ascienden a un promedio 634 euros anuales, sin tener en cuenta posibles derramas que haya que realizar para financiar actuaciones puntuales.
  • Gastos de suministro. Es cierto que, al no vivir de forma habitual en el inmueble, las facturas de la luz, el agua o el gas serán más reducidas que las de la primera vivienda, pero estos servicios están sujeto a cuotas fijas que tendrás que tener en cuenta. Así, el gas supone una media de 76 euros anuales; el agua, unos 216; y la electricidad alcanza los 292 euros al año, según la Organización de Consumidores y Usuarios, OCU.
  • Tasa de basuras. Otro de los recibos que debes contabilizar para saber cuánto cuesta mantener una segunda residencia es la tasa de recogida de basuras que muchos ayuntamientos cobran a los propietarios. Los datos de Kelisto.es señalan que este concepto supone una media de 117 euros al año, oscilando entre los 180,2 euros de Girona y los 28,46 euros de Palencia.
  • Seguro de hogar. En el caso de contar con un seguro de hogar, la OCU asegura que los gastos de mantener una segunda residencia se elevan a 180 euros al año de media.
  • Renta. No olvides tampoco que debemos incluir en la declaración del IRPF un porcentaje del valor catastral de la vivienda, dependiendo de cada inmueble:
  • Generalmente se aplicará el 2% del valor catastral del inmueble que figure en el recibo del IBI.
  • Si el valor catastral del inmueble ha sido revisado, modificado o determinado mediante un procedimiento de valoración colectiva que haya entrado en vigor en el periodo impositivo o en el plazo de los diez periodos impositivos anteriores, se le aplicará el 1,1%.
  • Por otra parte, si el inmueble carece de valor catastral o éste no haya sido notificado al contribuyente a la fecha de devengo del impuesto, el 1,1% se aplicará sobre el 50% del mayor de los siguientes valores: el comprobado por la Administración a efectos de otros tributos o el precio, contraprestación o valor de la adquisición.
  • Desperfectos. Por último, es conveniente prever posibles inversiones para el arreglo de averías y desperfectos que puedan surgir con el tiempo, especialmente una vivienda que permanece cerrada gran parte del año.

Estas cuantías son orientativas, ya que cada Ayuntamiento tiene determinadas tasas, cánones e impuestos, por lo que es probable que las cantidades puedan variar dependiendo de cada ciudad.

Consejos para ahorrar en el mantenimiento de una segunda vivienda

Pese a que los gastos de mantener una segunda residencia son considerables, sobre todo si existe hipoteca constituida, es posible reducir notablemente estos costos siguiendo una serie de consejos:

  • Revisar los contratos de suministros y seguros. Es conveniente valorar anualmente si las condiciones que tienes contratadas en la luz, el agua, el gas, el seguro de hogar, etc. son las más ventajosas o existen otros productos o compañías que te den precios más interesantes. Según el portal Kelisto, en el caso de primeras viviendas, elegir los proveedores más económicos para los suministros del hogar permite ahorrar, de media, 1.361,67 euros al año. Comprueba también que la potencia contratada es la adecuada y no se excede de la que verdaderamente necesitas, porque este parámetro encarece bastante la factura. Siempre tienes la posibilidad de dar de baja los suministros durante el periodo que la vivienda esté vacía, pero estúdialo con detenimiento, porque las altas de los servicios de energía suelen ser elevadas y quizá sean más onerosas que mantener los contratos activos. Y elimina cualquier servicio innecesario, como puede ser el teléfono fijo o internet, ya que el móvil puede ser suficiente para estar conectado los días que pases en la segunda vivienda.
  • Desconectar los aparatos. Si vas a pasar largas temporadas sin acceder al inmueble, comprueba que todos los aparatos electrónicos están desenchufados o debidamente apagados. Es un pequeño gesto que te ayudará a reducir la factura de la luz. Por ejemplo, dejar en ‘standby’ los electrodomésticos representa el 10,7% del consumo mensual.
  • Acometer labores de mantenimiento. Más vale arreglar una pequeña fuga de agua de una tubería cuando te percates de que ha salido una humedad en la pared del inmueble que dejarlo pasar y encontrarte el piso o la casa anegado la próxima vez que vayas. Los expertos aseguran que realizar pequeñas tareas de conservación y arreglos al piso resulta mucho más aconsejable que esperar a que estos desperfectos ocasionen daños mayores.
  • Plantear la opción del alquiler. Si solo usas el apartamento durante el mes de agosto, ¿por qué no lo arriendas el resto del año? Esta opción puede resultar muy lucrativa, contribuyendo a reducir los gastos de mantener una segunda residencia. Eso sí, recuerda que debes cumplir con la normativa oportuna sobre alquileres turísticos y declarar los ingresos en el IRPF, desgravándote en este caso los gastos asociados al arrendamiento.
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