Casas eficientes: qué son y cómo conseguirlas

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¿Te imaginas tener una vivienda que apenas consume? Gracias al desarrollo de la construcción sostenible y el impulso de las instituciones públicas, este objetivo está cada vez más cerca, con los beneficios que las casas eficientes suponen para el ahorro familiar y la conservación del medio ambiente.

El parque inmobiliario es el causante de aproximadamente el 40% del gasto energético total de un país y cada hogar emite a la atmósfera 5 toneladas de CO2 al año, según el informe Impacto de la Rehabilitación energética del sector residencial en la consecución de los objetivos ambientales para España, del Centro Nacional de Energías Renovables.

Para reducir estos datos, gobiernos, empresas y consumidores apuestan cada vez más por las casas eficientes. En Hipotecas.com te explicamos en qué consisten estas viviendas, cuáles son sus ventajas y cómo puedes mejorar la eficiencia energética en tu hogar con unos sencillos consejos.

Qué son las casas eficientes

Las casas eficientes, también conocidas como casas pasivas, son aquellas construcciones que presentan una reducción del consumo energético de entre el 70% y el 90% respecto a una vivienda convencional.

En consecuencia, las casas eficientes se caracterizan, según el portal Idealista, por los siguientes atributos:

  • Cuentan con un extraordinario aislamiento térmico.
  • Los cerramientos en puertas y ventanas reúnen altas prestaciones.
  • Carecen de puentes térmicos por donde se puedan producir pérdidas energéticas.
  • Disponen de ventilación mecánica que aprovecha el calor generado en el interior de la vivienda.
  • Hay una gran estanqueidad del aire, impidiendo la regeneración excesiva del mismo.

Ventajas de tener una casa eficiente

¿Por qué es importante potenciar la construcción de casas eficientes? Estas viviendas generan un alto ahorro energético, lo que desemboca en un menor impacto medioambiental y la disminución del gasto de las familias.

En concreto, las casas eficientes presentan las siguientes ventajas respecto al modelo tradicional de edificación:

  1. Protección del medio ambiente. Los edificios producen casi la mitad de las emisiones de gases invernadero a la atmósfera, por lo que las casas eficientes contribuyen a la conservación medioambiental a través de sistemas sostenibles.
  2. Reducción del consumo. Las construcciones erigidas bajo parámetros de eficiencia energética permiten -en mayor o menor medida- una disminución del consumo de las viviendas.
  3. Ahorro económico. Según la Fundación La Casa que Ahorra, una familia gasta de media 700 euros anuales para conseguir unas condiciones de confort en sus hogares. Gracias a la reducción del consumo energético de las casas eficientes, las facturas se reducen notablemente.
  4. Beneficios fiscales. A este ahorro hay que sumar también las ventajas financieras que lleva aparejada la construcción eficiente a través de reducciones y exenciones fiscales y acceso a subvenciones públicas.
  5. Rentabilidad. Aunque la edificación de este tipo de pisos y casas es algo más alta que la construcción tradicional, la diferencia es mínima (en torno a un 7% de incremento) y, a medio plazo es recuperada gracias al ahorro conseguido mediante la disminución de los gastos de suministro.
  6. Independencia eléctrica. Las casas eficientes se abastecen a través de circuitos internos, por lo que presentan una dependencia mínima respecto a la red eléctrica. Esto resulta muy positivo frente a incrementos de las tarifas o fallos del servicio.
  7. Mayor calidad del aire. Podemos pensar que el hermetismo de las casas eficientes puede perjudicar la calidad del aire, pero estas viviendas cuentan con sistemas de ventilación sostenibles que regeneran el aire y controlan que los parámetros sean óptimos.
  8. Confortabilidad. Lo mismo ocurre con la temperatura interior de estas viviendas, que está monitorizada en todo momento para que las condiciones de habitabilidad sean las mejores posibles.
  9. Mejor acústica. El mayor aislamiento de las paredes y el escaso uso de electricidad y gas suponen una mejora de la calidad acústica de los hogares, que son mucho más silenciosos.
  10. Durabilidad. Si bien son más caros, los sistemas que presentan una mayor eficiencia energética también tienen mayor calidad, lo que garantiza que las viviendas se mantendrán en perfecto estado durante más tiempo.

Cómo tener una casa más eficiente

Si estás planificando construir tu propia vivienda, para conseguir que forme parte de las casas eficientes, debes tener en cuenta los siguientes factores:

  • Adaptación climática. La primera regla para construir casas eficientes es estudiar previamente las condiciones climatológicas del lugar, para poder aprovechar al máximo los recursos naturales de la zona. Así, grandes ventanales orientados hacia el sol de la mañana, calentarán la vivienda sin tener que recurrir a sistemas energéticos como gas, gasoil o estufas eléctricas. Por el contrario, en lugares muy cálidos, será necesario incorporar elementos protectores que reduzcan la incidencia directa de los rayos solares.
  • Orientación. Lo mismo ocurre con la orientación de la vivienda. Es habitual diseñar el interior en función de las vistas o la propia vía pública, pero lo ideal es que se aproveche el recorrido del sol, situando las estancias en las que más tiempo pase la familia en las zonas con mejor temperatura. Así, el salón de un piso del Norte de Europa debería emplazarse en la habitación más soleada de la casa, mientras que en un ciudad del ecuador, esta estancia debería estar más resguardada de los rayos solares para ganar frescor.
  • Aislamiento. Las fugas térmicas son uno de los principales factores que disparan el consumo eléctrico de una vivienda, representando el 25% de las pérdidas de calor o frío. Por ello, las casas eficientes cuentan con un excelente aislamiento y sellado que permite mantener el inmueble en condiciones óptimas, como ventanas con doble acristalamiento y rotura del puente térmico.
  • Materiales. Las diferentes materias primas empleadas en la construcción cuentan con su propia inercia térmica, es decir, la capacidad para absorber y almacenar el calor. Este factor es esencial a la hora de diseñar las casas eficientes, eligiendo los materiales adecuados. Por ejemplo, el ladrillo retiene más el calor que la madera, mientras que el hormigón emite el calor almacenado en el día durante la noche. También existe la posibilidad de usar los denominados techos verdes como aislante.

Mejoras que harán de tu vivienda una casa más eficiente

Ahora bien, para conseguir una vivienda eficiente no hay que esperar a que la ponga a la venta una constructora o decidas edificarla por tu cuenta. Como propietario, tienes la capacidad de implementar sencillas mejoras en tu hogar que te ayuden a hacer un uso más responsable de los recursos:

  • Agua. Hoy día es posible instalar sistemas de acumulación de agua caliente, que son más eficientes que los calentadores de producción instantánea. Otro consejo para reducir el consumo es instalar grifería monomando y cisternas de w.c. con doble opción de vaciado.
  • Calefacción. Los radiadores, progresivamente, van llenándose de aire, lo que provoca que sean menos eficientes. Para evitarlo, púrgalos al menos una vez al año, extrayendo el aire sobrante. Además, evita cubrirlos, porque esto impide que el calor emane como es debido.
  • Iluminación. En el caso de la iluminación, es importante sacar el máximo partido a la luz natural. Seguro que alguna vez has encendido la lámpara de una habitación cuando, levantando un poco más la persiana o recogiendo el toldo exterior, conseguías el mismo efecto. Utiliza colores claros en las paredes y muebles para aportar más luminosidad a la estancia, si lo necesitas, y no olvides sustituir las viejas bombillas por lámparas de bajo consumo, más eficientes y duraderas.
  • Temperatura. Regular la temperatura interior también es, muchas veces, cuestión de hábitos. Por ejemplo, en verano es conveniente ventilar la casa a primera hora de la mañana, cuando la temperatura es más baja, mientras que en invierno es mejor abrir las ventanas a mediodía, para que la diferencia térmica sea la mínima. Además, las persianas, toldos y elementos similares también juegan un papel fundamental en la eficiencia energética. Si quieres detectar posibles fugas térmicas de tu casa, utiliza una vela para visualizar dónde se producen las corrientes de aire. En muchos casos, la reparación es muy sencilla.

En la actualidad, según la web Elige tu energía, existen solo 15.000 casas pasivas en todo el mundo. Sin embargo, la Unión Europea se marca como objetivo 2020 la implantación de esta modalidad constructiva, como recoge en la Directiva de Eficiencia Energética de Edificios (2010/31/EC), en la que apuesta por el fomento de los edificios de consumo de energía casi nulo.

Estos llamados nZEB (Nearly Zero Energy Buildings) son aquellos en los que “existe un nivel de eficiencia energética muy alto gracias a que al empleo de fuentes renovables, incluida energía procedente de fuentes renovables producida in situ o en el entorno”. En esta casa de Holanda, sus propietarios han conseguido el objetivo de ‘Consumo 0’.

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