Aislamiento térmico, la solución para sobrevivir a los cambios de temperatura

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¿Cuánto gastas en climatización a lo largo del año? Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), cada español destina una media de más de 1.100 euros anuales para conseguir una temperatura confortable en su vivienda, lo que representa el 30% del consumo energético total. Ahora bien, con un buen aislamiento térmico, este porcentaje puede reducirse notablemente y ahorrar en las facturas.

El aislamiento térmico consiste en un conjunto de técnicas y materiales que permiten reducir las fugas de frío y calor de una vivienda, manteniendo unas condiciones de habitabilidad ideales sin necesidad de recurrir -o hacerlo en menor medida- al uso de aires acondicionados o calefactores. Se trata, pues, de realizar modificaciones en la estructura del inmueble para que la temperatura se mantenga estable de forma autónoma, independientemente de las condiciones climatológicas del exterior.

En Hipotecas.com te explicamos por qué es importante mejorar el aislamiento térmico y cuáles son las opciones para conseguirlo.

Ventajas del aislamiento térmico

Las intervenciones para optimizar el aislamiento térmico en cualquier inmueble presentan importantes beneficios para los propietarios y/o inquilinos de las viviendas:

  • Reducción del consumo. El primer efecto positivo lo notaremos en la factura energética, ya que evitaremos las fugas de frío o calor y necesitaremos menos energía para mantener la temperatura de confort. En concreto, aislar la vivienda supone un ahorro energético de entre el 25% y el 30% en las facturas del hogar.
  • Rápida amortización. Gracias a este menor consumo, cualquier mejora en la eficiencia energética del inmueble tendrá su recompensa en un plazo breve de tiempo. De hecho, solo necesitamos entre 5 y 7 años para que la intervención se haya amortizado por sí misma y, a lo largo de la vida útil del aislamiento térmico, el ahorro superará entre 8 o 9 veces el coste de la obra.
  • Revalorización del inmueble. A estas ventajas económicas hay que añadir el incremento de valor que registrará la vivienda tras ser aislada térmicamente, aumentando su precio de venta o de alquiler.
  • Mayor bienestar. Al estar aislada térmicamente, los propietarios disfrutarán de una sensación térmica agradable, tanto en invierno como en verano.
  • Mejora de la salud. El aislamiento térmico también influye en la salud de los residentes, ya que permite eliminar el nocivo moho, en casos de humedades y condensación, y reducir el ruido que se filtra desde el exterior, rebajando la contaminación acústica de la vivienda.
  • Protección del medio ambiente. Asimismo, la reducción del consumo energético lleva aparejada una disminución de las emisiones de gases con efecto invernadero, lo que contribuye a potenciar la sostenibilidad, el respeto por el planeta, creando casas eficientes.

La rehabilitación térmica

A pesar de todas estas ventajas, el aislamiento térmico sigue siendo una asignatura pendiente en España, pues más de la mitad de los edificios están construidos sin la protección térmica adecuada, según pone de relieve el IDAE en su Guía Práctica de la energía para la Rehabilitación de Edificios.

Por ello, las instituciones públicas están fomentando un cambio de mentalidad hacia lo que se denomina la rehabilitación térmica, es decir, aprovechar las diferentes reformas que se vayan a acometer en un inmueble para aislar la vivienda, sin esperar a que un problema puntual (como una gotera o una entrada considerable de aire por la ventana) requiera intervenir en la mejora energética de la casa. Por ejemplo, si tenemos que reparar una humedad o vamos a cambiar la iluminación de una estancia, podemos aprovechar la obra para aislar térmicamente el techo o, si vamos a sustituir la solería, podemos incorporar materiales aislantes en los suelos.

Aunque estas actuaciones supondrán un ligero incremento del presupuesto de la reforma, lo cierto es que a corto plazo será recompensado, gracias al ahorro económico que generará el mayor aislamiento térmico.

Sistemas de aislamiento térmico

¿Qué medidas podemos adoptar para reducir el consumo energético? Existen diferentes sistemas o técnicas que contribuyen a reforzar el aislamiento de un inmueble:

  • Sistema de Aislamiento Térmico Exterior (SATE). Imaginemos que vamos a modificar la fachada del bloque o la casa. En este caso, se puede optar por este método, que consiste en incorporar paneles aislantes sobre toda la cara externa del edificio, que son recubiertos posteriormente con diferentes acabados. Gracias a esta ‘envoltura’, el inmueble eliminará prácticamente cualquier puente térmico existente.
  • Aislamiento térmico inyectado en cámaras. Otro sistema para mejorar el aislamiento térmico consiste en inyectar aislamiento térmico entre los huecos y cámaras que hay dentro de los tabiques a través de pequeñas perforaciones. Tiene la ventaja de que apenas requiere obra y se puede realizar tanto en la cara externa, como interna de las paredes.
  • Trasdosado. En el caso de que estemos pensando en una reforma integral de la vivienda o de algunas estancias, esta opción es muy recomendable. Se trata de colocar paneles aislantes adosados a las paredes, el techo o el suelo, que son recubiertos con diferentes acabados, como pladur, madera o ladrillo.
  • Trasdosados directos. Otra alternativa, más sencilla y económica, para mejorar el aislamiento térmico es el trasdosado directo, es decir, el pegado sobre la superficie de la vivienda de paneles aislantes, como madera o corcho. Este revestimiento puede quedarse a la vista o ser rematado con pintura, yeso o alicatado, según el gusto de cada propietario.
  • Ventanas. Uno de los puntos críticos donde se producen más fugas térmicas son los cerramientos, por lo que es recomendable incorporar ventanas con rotura de puente térmico y doble acristalamiento que impidan las pérdidas de frío o calor.
  • Tuberías. Instalando un material aislante térmico en las conducciones del agua caliente o fría, evitaremos pérdidas de calor en el transporte del agua caliente y evitar posibles condensaciones en las conducciones de agua fría.

En cuanto a los materiales disponibles para llevar a cabo el aislamiento térmico, existen diferentes tipos en el mercado, desde elementos naturales como la lana de roca o la fibra de vidrio, y sintéticos, como el poliestireno expandido y extruido, hasta aislantes reciclados, como corcho o geotextil.

Consejos para el verano

Junto a estas intervenciones, también podemos adoptar pequeños hábitos cotidianos que nos permiten mejorar el aislamiento térmico de la vivienda. Así, el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos de Madrid nos da una serie de consejos para mantener una temperatura confortable también en verano:

  • Ventilar la casa. Es recomendable abrir las ventanas en las horas de menor calor del día, es decir, a primera hora de la mañana y por la noche, dejándolas el resto del día cerradas y con las persianas bajadas. También es importante aprovechar las ventanas opuestas para crear una ventilación cruzada.
  • Comprobar los cierres. El sol, la lluvia y el viento desgastan con rapidez las juntas de las puertas y ventanas, aumentando las fugas térmicas. Por ello, es aconsejable revisar periódicamente su estado y sustituirlas por nuevas. El coste es mínimo, pero tiene un gran impacto en el aislamiento térmico de la vivienda.
  • Evitar la insolación directa. Utilizar las persianas y toldos exteriores para que los rayos solares no incidan directamente en los cristales puede ayudarnos a conseguir hasta un 60% de ahorro de energía.

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